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20.000 Años de Consumo Sostenible

30 de Septiembre de 2015

El pasado viernes 25 de septiembre se llevó a cabo por primera vez esta actividad en colaboración con el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo.

Conocer el estilo de vida, la alimentación y el modelo de consumo de nuestros antepasados durante el paleolítico, la sostenibilidad de dicho modelo y la armonia  medioambiental en la que se desenvolvían, constituyen el punto de partida para la actividad "20.000 Años de Consumo Sostenible", diseñada para ser realizada de forma conjunta en la Red de Centros de Formación para el Consumo (CFC) y el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo (CARTB). La actividad se llevó a cabo con la participación de alumnado de 3º Ciclo de Educación Primaria y 1º de la ESO del Colegio Ecole de Llanera, al cuál agradecemos su alto grado de implicación y colaboración en la sesión formativa. 

En el CARTB, entre otros muchos contenidos, conocieron diversos utensilios y el reaprovechamiento de materiales para su construcción, así como técnicas prehistóricas de obtención de alimentos, incluyendo una práctica de pesca propia del Paleolítico; se familiarizaron con el medioambiente, el clima, la flora y la fauna que conoció el ser humano hace 20.000 años, y tuvieron la oportunidad de conocer su morfología y los condicionantes nutricionales que en ella tuvo la alimentación que practicaban.

En el CFC profundizamos en el modelo de consumo que el ser humano practicaba durante este periodo, basado en una economía de supervivencia, en la reutilización  y el máximo aprovechamiento de materiales disponibles, comparándolo con nuestro modelo de consumo actual, se buscaron encuentros y desencuentros entre ambos modelos basándose principalmente en términos de sostenibilidad.

A continuación se llevó a cabo una curiosa comparativa entre la alimentación en el Paleolítico Superior y la actual mediante la conversión de la Rueda de los Alimentos contemporánea en una Prehistórica, donde las personas participantes pudieron observar diferencias muy significativas como la mayor cantidad de proteínas y grasas que nuestros antepasados consumían,  el hecho de que no tomaran leche más allá del periodo de lactancia o la ausencia de cereales en su dieta.

Por último se elaboró la interpretación de lo que podría ser un menú propio del Paleolítico a través de un pequeño bocado o “pincho prehistórico”  que se preparó con salmón fresco a la plancha, lechugas salvajes o canónigos, nueces y bayas frescas, en este caso arándanos; aquellos participantes que así lo eligieron también pudieron aderezar su pincho prehistórico con unas gotas de limón, resultando finalmente una degustación saludable y deliciosa.

 

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